La responsabilidad de los directivos no administradores

En el actual contexto de crisis econ贸mica que vive nuestro pa铆s, las decisiones que toman diariamente los Directivos de las empresas en el seno de las mismas est谩n, cada d铆a m谩s, en el punto de mira de muchas personas y entidades que pueden reclamarles responsabilidades en el ejercicio y defensa de sus leg铆timos intereses. De este modo, los gerentes y directivos de las Compa帽铆as est谩n expuestos a reclamaciones que pueden provenir de la propia sociedad para la que realizan sus funciones de gesti贸n, as铆 como de los accionistas, los acreedores sociales, los empleados o los organismos p煤blicos, por citar solo algunos ejemplos.

Si bien, los Gerentes de las empresas piensan, con frecuencia, que no est谩n expuestos a reclamaciones de responsabilidad de ning煤n tipo, puesto que esta responsabilidad recae y se concentra exclusivamente en el 脫rgano de Administraci贸n de la Compa帽铆a.

La responsabilidad que asumen los Directivos no administradores de una Compa帽铆a ha sido una cuesti贸n que ha suscitado desde siempre un gran inter茅s en el 谩mbito empresarial. Si bien, la aplicabilidad o no del r茅gimen de responsabilidad de los administradores a aquellas personas que ejercitan una funci贸n de gesti贸n en la Sociedad, bien como Directores Generales o como Gerentes, pero que de forma manifiesta carecen de la condici贸n de administrador, es una cuesti贸n no exenta de debate.

En un principio, y como regla general, la respuesta a tan controvertida pregunta ser铆a que a las personas que realizan los cargos anteriormente mentados sin tener la condici贸n de administrador no se les aplicar铆a el r茅gimen legal de responsabilidad de los administradores, pues no existe un precepto normativo que as铆 lo justifique.

Dicha conclusi贸n inicial se explicar铆a por el hecho de que los Directivos, aun cuando ejercitan funciones administrativas y de gerencia, el desarrollo de las mismas no es id茅ntica a la de los administradores, ya que estos 煤ltimos tienen una vinculaci贸n org谩nica con la sociedad, sin una posici贸n de dependencia respecto a la misma, pues son parte integrante, de hecho o de derecho, del 贸rgano de administraci贸n de la Compa帽铆a. Por el contrario, los Directores Generales y Gerentes tienen, en ese sentido, una posici贸n de dependencia frente al 贸rgano de administraci贸n, ante quien en 煤ltimo t茅rmino responden, lo que hace que su v铆nculo (calificado de especial de Alta Direcci贸n) sea el de una relaci贸n laboral.

No obstante, y a pesar de la diferente naturaleza existente entre la relaci贸n jur铆dica que vincula con la sociedad a los administrativos y a los directivos no administradores, y que aboga a entender que no le pueda ser aplicable el mismo r茅gimen de responsabilidad, una cada vez m谩s numerosa normativa sectorial ha ido reconociendo y extendiendo, hasta en algunos casos equiparar, el r茅gimen de responsabilidad entre directivos y administradores.

As铆 por ejemplo, el Art铆culo 95 de la Ley del Mercado de Valores (LMV), aplica el r茅gimen de responsabilidad por infracci贸n de las normas de ordenaci贸n o disciplina del Mercado de Valores a los Directores Generales y asimilados, as铆 como a aquellas personas que, de hecho o de derecho, desarrollan en la entidad funciones de alta direcci贸n bajo la dependencia directa de su 贸rgano de administraci贸n. Otros ejemplos lo encontramos en la Ley de Disciplina e Intervenci贸n de las Entidades de Cr茅dito (art铆culo 1) o en la Ley de Ordenaci贸n y Supervisi贸n de los Seguros Privados (Art铆culo 40).

Por tanto, y a pesar de que existe una creciente tendencia hacia la aproximaci贸n, al menos en algunos aspectos, del r茅gimen de responsabilidad previsto para los administradores a los Altos Directivos, lo cierto es que no se puede equiparar el r茅gimen de responsabilidad social previsto para los administradores en la Ley de Sociedades de Capital (art铆culos 236 y siguientes) al personal de Alta direcci贸n de una Compa帽铆a.

No obstante, a ninguno se nos escapa que los Directores Generales y otros Altos Directivos son investidos, en muchas ocasiones, por parte del 贸rgano de Administraci贸n, de poderes formales que le permiten actuar en nombre de la sociedad y obligar a la misma (p.ej. poder general otorgado ante notario). En estos casos, hay quien defiende que al Director General al que se le otorgan este tipo de poderes le es de aplicaci贸n la normativa del C贸digo de Comercio (art铆culos 281-302) sobre responsabilidad del factor. As铆, y a la luz de lo que dispone el art铆culo 297 del C.Com, los gerentes son responsables de cualquier perjuicio que causen a los intereses de la Compa帽铆a por haber procedido en el desempe帽o de sus funciones con malicia, negligencia o infracci贸n de las 贸rdenes o instrucciones que hubieren recibido.

Del mismo modo, cierto sector doctrinal defiende que, seg煤n el caso, a los directores generales y gerentes les puede ser de aplicaci贸n la regulaci贸n que del mandato establece el C贸digo Civil (art铆culos 1.709 a 1.739) el cual, en lo que aqu铆 nos interesa, establece que el mandatario que obre en concepto de tal, no es responsable personalmente respecto a la parte con quien contrata si no se obliga a ello expresamente, o traspasa los l铆mites del mandato sin darle a la otra parte contratante conocimiento suficiente de esos l铆mites.

Al margen de esta responsabilidad civil por da帽os, que sigue el esquema tradicional de imputaci贸n en materia de responsabilidad civil, esto es: acci贸n u omisi贸n culposa del directivo, da帽o causado, y correlaci贸n entre la acci贸n u omisi贸n y el da帽o (nexo causal), los Directivos de las Compa帽铆as est谩n tambi茅n expuestos a reclamaciones de los propios empleados de la sociedad, no ya s贸lo por supuestas faltas de gesti贸n, sino por situaciones en las que se alegue la vulneraci贸n de derechos fundamentales, tales como los de igualdad y libre opini贸n, casos de supuesto acoso en el trabajo (鈥渕obbing鈥), o de discriminaci贸n laboral, incluso si el causante directo de tales situaciones no es el propio alto cargo, sino cualquier empleado de la sociedad. Por 煤ltimo, y pese a que el C贸digo Penal ha circunscrito los delitos societarios (art铆culos 290 a 297) de tal forma que estos solo puedan ser cometidos por miembros del 脫rgano de Administraci贸n de la Sociedad, lo cierto es que los directivos no administradores tambi茅n pueden incurrir en responsabilidad penal si su conducta puede encuadrarse dentro de alg煤n tipo penal.

Ante esta situaci贸n, 驴c贸mo puede protegerse de forma eficaz el directivo frente a tales riesgos?, la respuesta no la encontraremos tan s贸lo en una gesti贸n diligente de los asuntos, ya que hay m煤ltiples situaciones de riesgo en el d铆a a d铆a de las empresas que escapan totalmente a nuestro control, el creer que se hace todo bien, y poner todos los medios para ello, no es suficiente para salvaguardarse de reclamaciones por supuestas faltas de gesti贸n. La 煤nica f贸rmula de protecci贸n eficaz pasa por contratar un seguro de Altos Cargos, que tiene por objeto cubrir las consecuencias econ贸micas derivadas de la responsabilidad en que puedan incurrir en el ejercicio de sus funciones, incluyendo tanto las indemnizaciones a que deban hacer frente, como los gastos de defensa y, en su caso, los gastos de investigaci贸n y las sanciones administrativas.

Tales seguros son la garant铆a de que el patrimonio de los gerentes de las empresas no se ver谩 amenazado por una posible reclamaci贸n que alegue una falta de gesti贸n, y de este modo podr谩n dedicarse con tranquilidad a lo que de verdad saben hacer, que no es otra cosa que dirigir y gestionar, en lugar de estar preocupados permanentemente por las responsabilidades en las que pueden incurrir en el desarrollo de sus funciones.

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